Meditando con Maria
Guia de crecimiento personal. y Maestra de Meditación Alquímica
🌺Terapias online/presenciales
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20/05/2026
Muchos compañer@s me han dicho que me implico demasiado con las personas que acompaño, que eso es una equivocación, que hay que mantener la distancia profesional, que una terapeuta no puede ser también tu amiga.
Y yo los escucho, los respeto, y sigo haciendo exactamente lo que funciona para mi.
Porque para mí una terapia a medias no es terapia.
He tenido muchas terapias en mi vida, con personas que iban deprisa, que no te dejaban terminar de expresarte, que no sabían tu historia, que en cada sesión tenías que volver a empezar desde cero, que usaban técnicas perfectas con personas a las que ni siquiera conocían.
Y yo no sé hacer eso, bueno si se, pero no lo elijo..
Lo que sí sé hacer es estar presente, de verdad, contigo, en tu historia, en tu momento, con todo lo que eres y todo lo que traes, darte exactamente las herramientas que tú necesitas, no las que funcionan en general, las que funcionan para ti, acompañarte de cerca, compartir el camino, las anécdotas, los avances, los tropiezos, y muchas veces, sin buscarlo, construir algo que va mucho más allá de una terapia.
Este mes de julio me voy con muchas de las mujeres que acompaño a Glastonbury, uno de los lugares más sagrados y cargados de energía del mundo, y lo que más me emociona no es el viaje en sí, es poder abrazarlas, compartir esos días con ellas como mujeres, como amigas, como compañeras de camino.
Eso para mí lo dice todo.
Porque mis terapias no son técnicas, son amor, son presencia, son compromiso con tu proceso, y cuando eso ocurre de verdad, algo cambia para siempre.
En las siguientes diapositivas te cuento lo que ellas mismas han dicho 🤍
Si sientes que quieres vivir algo así escríbeme, te espero.
18/05/2026
En redes sociales puedes encontrar miles de cosas que hacer para cambiarte, listas de hábitos, rutinas de mañana, técnicas para eliminar lo que no te gusta de ti, métodos para ser mejor, más productiva, más espiritual, más todo.
Sanar de verdad no tiene nada que ver con hacer más cosas.
Tiene que ver con parar.
Con mirar tu historia, no para juzgarla, sino para entenderla, con mirarte a ti misma, no para corregirte, sino para reconocerte, con aceptar que no hay nada erróneo en ti, que no hubo ninguna equivocación, que todo lo que has vivido, todo lo que has sido, todo lo que todavía te cuesta, tiene sentido cuando lo miras desde el lugar correcto.
El problema no eres tú.
El problema es que nadie te enseñó a mirarte con compasión.
La espiritualidad real y consciente no te pide que elimines las partes de ti que no te gustan, te pide que las mires con amor incondicional, que pares la autoexigencia, que sueltes la comparación, que dejes de necesitar demostrar nada a nadie, que dejes de hacer y simplemente seas.
Desde ese lugar de aceptación y de presencia, empieza a preguntarte qué personas te expanden el corazón, qué lugares te hacen sentir en casa, qué imágenes, qué olores, qué momentos te recuerdan quién eres cuando nadie te mira.
Porque es desde ahí, solo desde ahí, desde donde se construye una vida que realmente encaje contigo.
No una vida perfecta, una vida tuya.
Y eso, recuérdalo, lo cambia todo 🤍
12/05/2026
Voy a haceros una pregunta y quiero que la respondáis con honestidad, solo para vosotras, diciéndoos verdad, nadie os está viendo…
¿Cuántas decisiones tomasteis ayer desde el miedo a lo que pensarían de vosotras?
No hace falta que lo digáis en voz alta, pero si la respuesta os ha incomodado un poco, este carrusel es para vosotras.
Este mes en la escuela vamos a trabajar el tema que nadie quiere tocar porque todos creemos que ya lo tenemos controlado, el ego, no el de los demás, el nuestro, ese que se disfraza de autoexigencia, de perfeccionismo, de hipersensibilidad a la crítica, de necesidad constante de demostrar.
Guarda este carrusel, léelo despacio, y si sientes que quieres ir más adentro la entrada a la escuela la tienes en el link azul de mi Bio
11/05/2026
Voy a contaros algo que me pasó hace no mucho.
Estaba en una reunión, había varias personas, y en un momento dado alguien me miró y dijo algo muy interesante, me dijo que yo era difícil de leer, que no sabía nunca lo que estaba pensando, que mi silencio le ponía nerviosa, que no entendía si estaba de acuerdo o en desacuerdo, si me gustaba o no, si estaba cómoda o incómoda, que me sentía desregulada…
Y yo la miré, y sonreí, y no dije nada.
Porque lo que no le dije es que en esos treinta minutos yo ya había leído perfectamente todo lo que necesitaba saber, sus miedos, su necesidad de aprobación, la historia que se estaba contando a sí misma, la herida que había detrás de cada palabra que elegía, lo veía todo, con una claridad que a veces me sorprende incluso a mí, y no dije nada, no la corregí, no la juzgué, porque he aprendido que cada una estamos haciendo lo mejor que podemos con lo que tenemos, y eso siempre es suficiente.
Han confundido muchas veces mi calma con inseguridad, mi silencio con congelación, mi no reaccionar con no darme cuenta, pero no, mi calma no es ingenuidad, es elección, es el resultado de años de trabajo interior, de haber transformado muchísimo dolor, mucho trauma de infancia, muchas heridas que durante demasiado tiempo dirigieron mi vida sin que yo pudiera evitarlo.
Hubo una época en que necesitaba corregir, defender, demostrar, porque por dentro había tanto miedo que el ruido era la única forma que conocía de sentirme segura, ese trabajo es el que me ha traído hasta aquí, a esta calma, a este silencio que ya no me pesa sino que me sostiene, a esta vida preciosa que vivo desde la pasión, desde el propósito y desde una comunidad que me recuerda cada mañana por qué estoy aquí.
Vivir plenamente no hace ruido, pero se nota, en la mirada, en cómo ya nada te saca de ti misma, en que puedes estar en medio de cualquier tormenta y seguir siendo tú.
Si tu también quieres llegar a aquí escríbeme, no para que te arregle nadie, sino para acompañarte de vuelta a ti misma 🤍
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