Rabáh RCCG
¡Bienvenidos hermanos y hermanas en Cristo Jesús!
29/06/2017
LA MUJER QUE UNGIÓ LOS PIES DE JESÚS
Luego se volvió hacia la mujer y le dijo a Simón: —¿Ves a esta mujer? Cuando entré en tu casa, no me diste agua para los pies, pero ella me ha bañado los pies en lágrimas y me los ha secado con sus cabellos. Tú no me besaste, pero ella, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con aceite, pero ella me ungió los pies con perfume.
LUCAS 7:44-46
La escena es una fiesta en casa de Simón el fariseo. Todas las personas apropiadas debieron de haber estado allí: amigos y conocidos que se enorgullecían de su santa manera de vivir, y quizá hasta unos pocos hombres de fe realmente importantes. Pero un huésped no invitado se abrió camino hasta allí, llevando un frasco de perfume. Se acercó hasta Jesús y, con el llanto del arrepentimiento, comenzó a ungir sus pies, primero con sus lágrimas, y después con el perfume.
Simón, que pensaba que Jesús era solamente un profeta, inmediatamente comenzó a cuestionar sus afirmaciones. Después de todo, si Jesús tuviera la sabiduría de Dios, ¿no podría saber lo que todos en Galilea ya sabían: que esa mujer era una terrible pecadora? Pero antes de que el fariseo pudiera hablar, Jesús confrontó sus pensamientos relatando una historia de dos hombres. Ambos tenía una deuda con un prestamista; uno debía quinientos denarios, el salario de unos quinientos días, mientras que el otro debía solamente cincuenta. Jesús preguntó: ¿Cuál de los dos le amaría más cuando el prestamista les perdonó la deuda?
El hombre religioso, un estudiante capaz aunque dudoso del punto que Jesús estaba estableciendo, respondió enseguida que suponía que sería el que tenía una mayor deuda.
Jesús hizo girar la atención de Simón hacia la mujer pecadora. Con amor reprendió a Simón por no haber proporcionado las costumbres de hospitalidad a un huésped: agua para limpiar sus
polvorientos pies. Pero ese fallo había abierto el camino para esa pecadora arrepentida, quien lavó los pies de Jesús con sus lágrimas y los ungió con el perfume. Y ella no se había detenido con esas señales de amor, sino que también besó sus pies. Debido a que le habían sido perdonados muchos pecados, Jesús le dijo al orgulloso religioso, ella amaba mucho. La clara implicación era que, ya que los pecados de Simón eran tan pocos (al menos eso pensaba él), él amaba poco.
Volviéndose a la mujer, Jesús dijo: “Tus pecados quedan perdonados” (Lucas 7:48), causando inmediatos susurros entre los honorables huéspedes. ¿Quién era ese hombre que afirmaba perdonar pecados? Ellos sabían que sólo Dios podía hacer eso; y se preguntaban qué estaba Jesús reclamando para sí mismo.
Para completar la lección, Jesús le dijo a la mujer: “Tu fe te ha salvado; vete en paz” (Lucas 7:50).
La Escritura no dice concretamente qué pecados cometió esta mujer. Pero muchos eruditos han llegado a la conclusión de que ella era pr******ta. ¡Qué final produjo ella para una fiesta muy correcta! Los invitados probablemente hablasen de ello durante días, si no semanas, y se preguntarían sobre Jesús, el hombre que la perdonó.
Para Jesús, estaba claro: no es cuánta cantidad de fe puedas aportar a una relación con Él, es cuánto perdón recibes cuando pones tus pecados a sus pies.
Lo que fue cierto para esta mujer pecadora es también cierto para nosotras. ¿Estamos nosotras, como Simón, sentadas orgullosamente sobre nuestra fe, pensando en que nuestras buenas obras conducen a la salvación? Si es así, ¡cuidado! Nuestras buenas obras son como trapos de inmundicia para nuestro perfecto Señor (ver Isaías 64:6). Nunca nos llevarán al cielo.
Pero si, como esta mujer, acudimos a Jesús conscientes de lo horroroso de nuestros pecados, pidiéndole que nos perdone, nuestras vidas son hechas nuevas de una manera que Simón, el orgulloso fariseo, puede que nunca haya conocido.
¿Quién somos nosotras en esta historia? ¿Simón y sus invitados? ¿O la mujer perdonada?
Dios es más glorificado en ti, cuando tú estás más satisfecho en Él
Haga clic aquí para reclamar su Entrada Patrocinada.
Categoría
Página web
Dirección
Calle Pocitos
Veracruz
91757