Felix Aviles
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¿BUENO O MALO?
Copyright ® 2015 por Felix A. Avilés
¿UN GIRO "EQUIVOCADO"?
Recuerdo haber escuchado esto cuando estaba en la universidad. El director local de la compañía de agua potable en mi ciudad natal había salido de una barra tarde un viernes por la noche (el comienzo del fin de semana, "Happy Hour", o "Viernes Social", como se le conoce en la isla). Mientras conducía, hizo un giro a la izquierda en lugar de girar a la derecha (algunos lo llamarían un giro INCORRECTO). Del mismo lado de la carretera venía otro automóvil, conducido por un compañero mío que se graduaba ese año y estaba en proceso de encontrar trabajo. Había asistido a una orientación ese día y se dirigía a casa después de un largo día de reuniones y entrevistas. Los dos autos terminaron chocando de frente. El director de la compañía de agua murió en la escena; mi compañero de clase sobrevivió, pero se lesionó tanto que no pudo asistir a su graduación ese año.
Tomar una decisión equivocada tiene serias consecuencias. Lamentablemente, tiene el potencial de lastimar no solo a la persona que toma la decisión, sino también a otras personas que puede no tener nada que ver con ella.
UNA PREGUNTA TAN ANTIGUA COMO LA RAZA HUMANA
Saber distinguir el bien y el mal, y tomar las decisiones adecuadas, es parte de nuestro caminar diario. A veces es bastante obvio cuál es la mejor decisión. En otros casos, sin embargo, no está tan claro. Algunos parecen perderse en este debate: "¿Qué está bien y qué está mal? ¿Quién decide? ¿Por qué es importante establecer una diferencia clara entre los dos?" Esas preguntas han desconcertado a los seres humanos durante siglos. Muchos filósofos han debatido este asunto. Incluso los primeros capítulos de la Biblia mencionan al primer hombre buscando distinguir el bien y el mal, y las consecuencias de una mala elección. Un puñado de personas, particularmente en la cultura liberal que vivimos hoy en día, preferiría decir que "todo es relativo". Esto significa (según ellos) que mientras estés satisfecho y feliz con ello, está bien y nadie debería decirte que está mal. Sin embargo, como nos dice la historia, la necesidad de entender la diferencia entre ambos es fundamental para el beneficio de todos nosotros como sociedad.
¿Por qué es necesaria esa comprensión? Se me ocurre al menos una razón válida. Si a cada uno se le permitiera hacer lo que cada uno quisiera, llegará el momento cuando tu elección "correcta" chocará con mi elección "correcta", o viceversa. ¿Cierto? (¿Te acuerdas del director de la compañía de agua de mi ciudad natal? Estoy seguro de que estaba muy feliz cuando salió de la barra esa noche, y se sintió bien conduciendo a casa bajo los efectos del alcohol, ¡pero no fue correcto para mi compañero de clase en absoluto!) El problema con vivir de esta manera es que crea un estado de anarquía, es decir, lo opuesto al orden, donde no existe otra ley que la nuestra; el caos y el daño son el resultado de esto. ¿Qué pasaría si, mientras conducimos por la calle, alguien cruza la luz verde, pero alguien más decide cruzar la luz roja? Este es solo un simple ejemplo de cosas que damos por sentado, pero que, sin embargo, muestran cómo el orden hace que nuestras vidas sean más fáciles y seguras. Al mirar hacia atrás en la historia, descubrimos que la anarquía era la norma en la mayoría de las sociedades bárbaras de los viejos tiempos, que ya no existen y se han olvidado hace mucho tiempo. Hoy en día, la mayoría de las sociedades viven en un estado no de anarquía sino de orden. Dado que todos nos regimos por las mismas reglas básicas, como nos enseñaron a hacer, no tenemos que preocuparnos por ser atropellados en la calle (en la mayoría de los casos).
A pesar de que algunas de las reglas básicas por las que vivimos son similares de un lugar a otro, otras no lo son. Eso puede llevar a algunos a argumentar que no hay reglas absolutas, que son relativas. Algunas personas llevarían esta afirmación al extremo de pensar que todo es relativo. Tomemos el ejemplo de aquellos países donde las personas conducen por el lado izquierdo de la carretera, a diferencia de otros donde conducen por el lado derecho. Es cierto que, en algunos ámbitos de la vida, no existe un absoluto total, pero en aquellos países donde lo lícito es conducir por el lado izquierdo de la carretera, conducir por el lado derecho está mal; lo contrario también es cierto.
La siguiente pregunta es, entonces, ¿quién decide? A lo largo de la historia, las personas en posiciones de poder han logrado imponer sus puntos de vista sobre lo que está bien y lo que está mal (con suerte) en beneficio del resto. En los tiempos modernos, personas de diferentes niveles se han reunido y han acordado ciertas reglas básicas, a veces con el aporte de otros. En cualquier caso, existe una estructura de orden para garantizar que todos entendamos y cumplamos las mismas reglas básicas. ¿Te imaginas llegar a un semáforo y no saber qué color significa "Cruza"? ¿O por qué lado de la carretera conducir? Tenemos que agradecer a nuestro gobierno por ello. Varios personajes históricos han sentado las bases de esta estructura de orden: Hammurabi en Mesopotamia (antigua Babilonia), Moisés el legislador para el pueblo hebreo, y muchos otros. Además, el apóstol Pablo afirma que la fuente suprema de toda autoridad es Dios ("no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas" - Romanos 13:1-2).
¿QUÉ HARÍAS TÚ?
Imaginemos la siguiente escena por un minuto. Un niño pequeño está contigo en casa. Le has dicho al niño que no salga de la casa sin tu permiso. Sin embargo, en un momento de distracción, el niño logra abrir la puerta y sale de la casa, directamente a la concurrida calle en la que vives en momentos que se acerca un automóvil. ¿Qué harías tú? Supongo que cualquier persona en su sano juicio correría hacia la puerta, gritaría a todo pulmón y rescataría al niño del peligro inminente. ¿Cierto? ¿Se puede considerar esto como una decisión "equivocada" por parte del niño? Bueno, eso depende de a quién le preguntes, particularmente a aquellos que creen que no hay nada malo siempre y cuando sea correcto para ti y estés contento con ello. Estoy bastante seguro de que la mayoría de la gente diría "Sí".
Ahora, examinemos de nuevo la escena y veamos qué lecciones podemos sacar de ella.
1. ¿Qué podría haber motivado al niño a salir por la puerta en primer lugar?
Dependiendo de la edad y el nivel de madurez del niño, podemos atribuir su comportamiento a una o más de las siguientes razones:
-Curiosidad
La mente humana, al igual que la de otras criaturas, es curiosa por naturaleza. Aprendemos de la exploración y el descubrimiento. Sin embargo, el camino hacia la exploración no está exento de daños. Y aunque no debemos permitir que el miedo nos impida tomar riesgos, a veces debemos considerar si vale la pena intentarlo. A veces, el daño se presenta en forma de un ligero hematoma o moretón. Otras veces, el daño es un hueso roto. En algunos otros casos, el daño puede significar la muerte. Hay ocasiones en que el descubrimiento trae mucho beneficio a la persona que resulta perjudicada a pesar de las consecuencias. En otras ocasiones, el descubrimiento aporta una nueva perspectiva a la sociedad como un todo, a pesar del daño sufrido por el descubridor. Sin embargo, en el caso de un niño pequeño que deambula cerca de una calle con mucho tráfico, la exploración guiada por la curiosidad está lejos de valer la pena.
-Ignorancia
Ningún ser humano nace sabiéndolo todo. A pesar de que los bebés nacen con algún conocimiento "básico" de ciertas cosas (algunos lo llaman "instinto"), casi todos estarán de acuerdo en que tienen mucho que aprender. Un proceso activo de enseñanza/aprendizaje (tanto por parte del profesor como del alumno) es clave para el correcto desarrollo del alumno. Si dejamos que el estudiante aprenda por sí mismo, es posible que esa persona no tenga los recursos para recibir toda la información que necesita, o que no reciba la información más precisa.
Hace algún tiempo me encontré con una cita del gran científico Galileo Galilei que dice: "No podemos enseñar nada a la gente; sólo podemos ayudarles a descubrirlo dentro de sí mismos". A pesar de que soy de los que admiran a Galileo por los avances científicos de los que es responsable, no puedo estar más en desacuerdo con esta aseveración. La educación, es decir, enseñar a alguien el conocimiento y las habilidades necesarias para tener éxito en la vida, es fundamental en todas las sociedades. Si a alguien le falta el conocimiento, ¿qué hay que descubrir dentro de él? Una vez que conozca los hechos, puede sacar sus propias conclusiones y aplicarlas a voluntad. Es por eso que vamos a la escuela y tenemos que aprobar un examen para ir a la universidad o incluso conducir un automóvil. Debo añadir que tener una buena educación no resuelve todos los problemas: el alumno debe elegir actuar de acuerdo o en contra de lo que ha aprendido. Pero sin conocer los hechos, no hay desarrollo ni crecimiento.
-Placer
El placer y la alegría que lo acompaña son un poderoso imán. Tener experiencias placenteras es parte de la vida, pero no debe ser lo último que hay que buscar. Si has trabajado duro por algo, tienes todo el derecho de disfrutarlo. Sin embargo, a veces el placer conlleva un riesgo: simplemente pregúnteles a aquellos que buscan un aumento de adrenalina que proviene de la práctica de un deporte extremo. El placer también puede venir a expensas de una consecuencia. En tales casos, sería prudente considerar si las consecuencias valen la pena antes de intentar tal actividad. Involucrarse en algo placentero sin mirar las posibles consecuencias no es más que una tontería.
Al mirar hacia atrás y ver al niño corriendo por su puerta, puedo imaginar al niño gritando a todo pulmón de alegría. ¡La sensación de libertad debe ser abrumadora! Sin embargo, lo más probable es que el niño no esté considerando el riesgo o las consecuencias de sus acciones. La razón ha sido cegada por el placer. ¿Qué clase de aguafiestas desconsiderado y mezquino sería tan cruel para quitarle tanta alegría a este niño?
- Malas influencias
Algunas personas pueden tener convicciones tan fuertes que nada las hará desviarse de lo que han decidido hacer. Algunos otros no tienen posturas tan firmes, y cambiarán de opinión dependiendo de las circunstancias: conveniencia, influencia de un amigo, etc. Puede parecer que siguen reglas y órdenes, pero se cambian fácilmente cuando la situación es la adecuada.
La Biblia nos advierte que las personas con las que nos asociamos pueden tener un profundo impacto en nuestras decisiones, ya sea para bien o para mal. El autor de Proverbios escribió: "El que anda con los sabios, sabio será; mas el que se junta con necios será quebrantado" (13.20). El apóstol Pablo añade: "No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres" (1 Corintios 15:33). Un mal compañero puede invitarte a hacer el mal de una manera inocente. El niño de nuestra historia puede haber sido invitado por un vecino a jugar en su patio trasero sin la intención de causar daño. En algunos casos, sin embargo, la mala intención es muy clara: Adán y Eva tuvieron un encuentro así con la serpiente en el tercer capítulo del Génesis. Siempre que te enfrentes a la posibilidad de tomar una mala decisión, detente y revisa a tus asesores. En caso de duda, pida más consejos; cuanto más sabios y experimentados sean los consejeros, mejor ("En la multitud de consejeros hay seguridad" – Proverbios 11.14, 15.22, 24.6).
- Rebeldía / desafío
Un espíritu rebelde y desafiante nace del orgullo. Proviene de personas que piensan que saben más que nadie (independientemente si es cierto o no) y que no necesitan seguir las instrucciones de nadie. Estas son personas egocéntricas, de voluntad muy fuerte, que creen que el universo gira a su alrededor, y que su voluntad debe cumplirse sin importar quién o qué. Debido a que son personas tan apegadas a sus opiniones, es imposible tratar de razonar con ellas.
2. ¿Cómo interpretaría el niño tus acciones?
Puedo oír al niño (y a muchos otros) decir:
- "¡No es justo!"
- "¡Estás arruinando mi diversión!"
- "Me estás criticando".
- "¡No es asunto tuyo!"
- "Vive tu vida. ¡Déjame vivir por mi cuenta!"
Y la lista continúa.
Sí, es cierto, todos nos hemos encontrado con personas en nuestras vidas que no nos han tratado de manera justa, personas que han arruinado nuestra diversión, personas que se han acercado a nosotros con un espíritu crítico o simplemente aguafiestas (es decir, personas que se complacen en vernos fracasar sin ninguna razón). Ahora, debido a esos pocos, ¿tenemos el derecho de pensar que todos los que se crucen en nuestro camino serán iguales? ¿Alguna vez te has detenido a pensar en la última persona que dijo algo que no te gustó? ¿Lo dijo porque esa persona era simplemente grosera y mala? ¿O podría haber sido que esa persona estaba tratando de llamar tu atención?
Imaginemos por un minuto que estás conduciendo por una carretera y alguien sabe que hay peligro por delante. Esa persona intenta detenerte, te grita e incluso tira piedras a tu automóvil. ¿Qué pensarías de esa persona? ¿Está tratando de arruinar tu diversión? ¿Es porque él/ella viene con un espíritu de crítica? ¿O es porque esa persona está tratando de salvarte la vida?
Hay momentos en que las personas que dicen que no quieren ser juzgadas por los demás terminan juzgando (erróneamente) a los que sienten que los están juzgando.
Algunos de nosotros estamos tan acostumbrados a hacer las cosas de cierta manera que se nos hace difícil aceptar cuando estamos haciendo algo mal, y no queremos cambiar. Otros pueden resistirse al cambio por terquedad, egocentrismo o incluso orgullo. Está claro que no hay garantía de que el cambio por sí mismo traiga algo bueno. Por otro lado, podemos perdernos de mucho si no estamos abiertos a la posibilidad de que estemos caminando por la ruta equivocada y consideremos cambiar. Si analizamos todas las alternativas, probablemente estaremos mejor equipados para decidir adecuadamente.
Cada vez que alguien se cruza en nuestro camino y nos dice que estamos haciendo algo mal, no descartemos inmediatamente al mensajero, sino que seamos prudentes y examinemos el mensaje cuidadosamente. Es posible que el mensajero sea uno de esos aguafiestas o detractores malintencionados que solo quieren hacernos pasar un mal rato; si ese es el caso, ignora el mensaje y el mensajero por completo y sigue adelante. Pero también es posible que el mensajero sea alguien que se preocupa sinceramente por nosotros y está tratando de ayudarnos o salvarnos de problemas. Si hacemos caso a los consejos y es necesario un cambio de rumbo que nos ha costado desviarnos, podemos acabar salvándonos de malas consecuencias. La vida está llena de muchas cosas buenas, pero podemos robarnos de ellas si no estamos dispuestos a enderezar nuestros caminos. Cuando elegimos el bien sobre el mal, no solo estaremos tomando las mejores decisiones para nosotros mismos, sino también para los demás (incluidas nuestras generaciones futuras).
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