IMP Raul del Canto
Iglesia Metodista Pentecostal Raul del Canto, días de reunión:
Martes y Jueves 20:00hrs. Domingo:
*Escuela Dominical 10:30hrs.
*Reunión General 18:30hrs.
Las Promesas de Dios
Dios nos ha entregado sus preciosas y magníficas promesas.
2 Pedro 1:4
Si en verdad deseas experimentar sus preciosas y magníficas promesas y disfrutarlas en tu vida, entonces medita en ellas con frecuencia. Las promesas de Dios son como uvas en una prensa de vino, dado que cuando comienzas a caminar en ellas, el jugo comienza a fluir.
Por lo tanto, meditar en ellas con frecuencia será el preludio para su cumplimiento y mientras reflexionas en las promesas, la bendición que buscas vendrá ti sin que siquiera te des cuenta. Muchos cristianos sedientos de una promesa en particular han descubierto la bendición divina de que esa promesa comenzara a derramarse en sus vidas mientras todavía meditaban en ella. Y se regocijaron por haber sido llevados a meditar en su corazón en aquella promesa.
Ademas de meditar en las promesas de Dios, procura recibirlas en tu alma como palabra del Señor. considera lo siguiente en tu corazón: ¨Si se tratara de promesas humanas, debo analizar el carácter de la persona y su capacidad para cumplir sus promesas. Así también sucede con las promesas de Dios. Mis ojos no deben concentrarse tanto en la grandeza de su misericordia, la cual me asombra, como en la grandeza de quien lo promete, lo cual me alentará sobremanera. Alma mía, quien te habla es ¨Dios, tu Dios¨ (Hebreos 1:9) el ¨Dios, que no miente¨ (Tito 1:2). Esta promesa suya en la que estás meditando es tan cierta como lo es su existencia. Él es el Dios que no cambia y jamás alterará las palabras que salieron de su boca ni tampoco se retractará de una expresión de consuelo. Tampoco le falta el poder para cumplir su promesa dado que el mismo Dios que hizo ¨los cielos y la tierra¨(Génesis 2:1) la ha pronunciado. Tiene además la sabiduría perfecta para ofrecer la bendición en el momento oportuno o para retenerla, y su sabiduría nunca falla. Por lo tanto, sabiendo que la Palabra de Dios es verdad, que no cambia, que es poderosa y sabia, yo voy a creer en su promesa ¡ y debo hacerlo!.
Si vamos a meditar en las promesas de Dios de esta manera, enfocándonos en el que hace la promesa, realmente experimentaremos sus bendiciones y recibiremos su cumplimiento.
Charles Spurgeon
Meditando a solas
Había salido Isaac a meditar al campo.
Génesis 24:63.
Al meditar, Isaac estaba haciendo un buen uso del tiempo. Los que pasan mucho tiempo en ociosidad con sus amigos, con lecturas livianas o pasatiempos inútiles podrían aprender de Isaac. Descubrirían una comunión mucho más provechosa y un mejor uso del tiempo si meditaran en vez de persistir en las vanas actividades que tanto les atraen. Si pasáramos más tiempo meditando a solas, todos sabríamos más, viviríamos más cerca de Dios y maduraríamos en gracia. La meditación nos permite¨rumiar¨y extraer los nutrientes del alimento mental que recogimos de diversas partes. Así que, cuando Jesús es el objeto de nuestra meditación, esta resulta más satisfactoria y útil. Recuerda, Isaac halló a Rebeca mientras estaba meditando, tal como muchos otros encontraron a su pareja.
También es interesante destacar el lugar que eligió Isaac para meditar. Al aire libre vemos muchas cosas en las que meditar, desde los altos cedros hasta las pequeñas plantas de hisopo, desde las águilas que planean allá arriba hasta los saltamontes que chirrían abajo, y desde la inmensidad del cielo azul a la gota de rocío. Todas estas cosas están plagadas de enseñanzas y cuando nuestros ojos estén divinamente abiertos, esa enseñanza iluminará nuestra mente de manera más clara que el conocimiento que se obtiene de los libros. El interior de nuestro hogar no es tan saludable, ni placentero, ni inspirador de pensamientos ni ideas como la intemperie. No debemos pensar que algo de la creación es común o impuro, sino reconocer que todo lo creado apunta a su Creador. Entonces, de inmediato el aire libre se convertirá en un lugar santo para nosotros.
También es de destacar la elección de Isaac acerca de la hora del día para meditar. Escogió el momento en que el atardecer despliega su velo sobre el día, el momento perfecto para calmar el alma y permitir que las peocupaciones mundanas cedan el paso al gozo de la comunión celestial. La gloria de la puesta del sol y la solemnidad de la aproximacion de la noche despiertan nuestro sentido de asombro y admiración.
Querido lector, si tu agenda te lo permite, sería muy valioso para ti que esta tarde pasaras una hora caminando al aire libre. Y si estás en una ciudad, el Señor también está allí, y se encontrará contigo en tu cuarto e incluso en la calle atestada de gente. Dondequiera que estés permite que en este día tu corazón vaya a encontrarse con El.
Charles Spurgeon
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