Fundacion Poder Local
Unidad en la Diversidad
Notas de un buscador
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La comunión del cuerpo y la mente.
"El pensamiento sigue a la emoción y la emoción sigue al pensamiento". Esto dice el neurocirujano español Mario Alonso Puig. De lo dicho por el doctor se desprende que el pensar y el sentir están íntimamente conectados; es decir, cuando pienso genero una emoción. Y viceversa: a una emoción puede seguirle un pensamiento.
En un corto de un vídeo en el que apareció el Dr. Puig, decía algo como lo siguiente: "Si te sientas en un sillón y empiezas a pensar que estás enfermo y te llegan pensamientos de dolor y malestares corporales de algunas partes de tu cuerpo; tu mente empieza a comunicarse más íntimamente con esas partes y es muy probable que al poco tiempo, las defensas de tu cuerpo empiecen a bajar trayendo como consecuencia que te llegue algún resfrío o dolor. El Dr. no lo dijo con estas palabras exactamente, pero lo escrito guarda la idea central de su ponencia. Es decir, nuestro cuerpo reacciona a nuestro pensamiento; y eso es natural porque el cuerpo y la mente son una sola entidad, no dos partes separadas. Por eso cuando tu mente empieza a generar pensamientos de dolencia, miedo y malestar, el resultado se ve reflejado en nuestro cuerpo. Pero lo mismo sucede a la inversa: nuestro cuerpo cambia nuestras emociones y nuestros pensamientos; el cuerpo afecta la mente. Recuerden, cuerpo y mente son uno. Por ejemplo: el ejercicio físico genera un cambio en nuestras emociones y en nuestros pensamientos (La meditación también); las personas que se ejercitan tienen, no tan solo un cuerpo más sano y más fuerte, sino que también pueden generar con mayor facilidad un cambió positivo en sus emociones y en sus pensamientos. De ahí la importancia de mantener el cuerpo en movimiento durante todas las etapas de nuestra vida. Y no, no hay que estar metido en un gimnasio 24/7 ejercitando nuestro cuerpo; tampoco hay que dedicarle dos o tres horas al ejercicio. Según los expertos 40 o 50 minutos de ejercicio físico, dos o tres veces por semana son más que suficiente.
Repito por tercera vez: cuerpo y mente son uno, así que uno y el otro se comunican permanentemente; cualquier actividad de la mente afectará al cuerpo; la actividad física del cuerpo afectará la mente y, por ende, nuestras emociones.
Aaaahh, y recuerden, el autor de estas notas es tan neofito como ustedes en estas cuestiones, aunque también procura aprender de toooodo y de toooodos . Y cuando estás presto para aprender, en cualquier lugar aparece un maestro. Así que ya saben: a ejercitar cuerpo y mente para que nuestro ser, el Dios que habita en nosotros, viva plácido y feliz.
Notas de un buscador
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¡El control es una ilusión!
¡Sí, es así!
Esta expresión la he escuchado varias veces y hasta la he usado en muchas ocasiones; pero nunca como ahora he entendido mejor su significado. ¡Sí, definitivamente que el control es una ilusión!
Y, sí, sé que cuando lo digo así parecería que hubiera copiado la expresión a algún youtuber famoso o que la hubiera leído en algún libro de filosofía. Pero no, no es así.
Hace justo unos minutos estaba recordándome de mis compañeros de la escuela primaria; específicamente aquellos con los que hice el sexto, el séptimo y el octavo grado. Ellos fueron los primeros compañeros de escuela que se volvieron amigos de toda la vida. Tras esos recuerdos me llegaron otros; fue como si por un instante empezaran a llegarme recuerdos de algunos momentos apremiantes de mi juventud temprana. Recordé algunos momentos de mi bachillerato: una de mis tantas épocas doradas.. También recordé algunos momentos súper chulos de cuando estaba iniciando la universidad: el lugar donde empezó a emerger el hombre que hoy soy.
Pero en medio de mi trance me llegó una idea que me despertó súbitamente: ¡Qué curioso, yo nunca he elegido a mis amigos!
Esta idea me llegó como un rayo, y fue a partir de ella que me di cuenta de la verdad oculta en el titulo de esta nota: ¡El control es una ilusión! Muchas veces he dicho que yo soy lo que soy, en gran medida, gracias a las lindas amistades que he cosechado. Fíjense que use a propósito la palabra "cosechar", aunque la que pasó primero por mi mente fue "elegido". Pero en este caso, yo no elegí a mis amigos; yo los coseché... Tal cual como se siembra una planta y se atiende hasta que germina y da su fruto.
Cosechar mis amigos, envés de elegirlos, me dió la oportunidad de que naciera la amistad y se desarrollara como algo natural, fluido y no forzado. Pero más allá de eso, quienes se iban a convertir en mis amigos del futuro estaban ahí, en el mundo; ellos aparecieron en mi vida tal como suelen aparecer los personajes de un libro súper interesante.
Yo no puse a mis amigos en mi vida; es decir, yo no decidí amigarme de este y del otro no.
La amistad simplemente surgió como de la nada, tal cual surge una flor de loto en medio de un pantano. De ahí la ilusión del control.
Los seres humanos tendemos al control; no sé si es por miedo o por alguna otra razón, pero nos vemos muy tentados a dejar pocas variables fuera de nuestro alcance. Desconozco realmente la causa de nuestra forma de proceder, pero si lo pensamos en profundidad, deberíamos ser sinceros con nosotros mismos y preguntarnos: ¿Qué realmente está bajo nuestro control?
Solo piensen un minuto sobre esto: llegamos aquí (a este mundo) cuando otros quisieron, y nos iremos cuando alguien más (Dios) lo disponga.
En medio de todo esto está la Vida y su inmenso mar de posibilidades. Sigan pensando y pregúntese: ¿Qué tanto de nuestra vida está bajo nuestro completo control. Adonde voy con esta nota, no es a que cerremos los ojos y sigamos viviendo de modo inconsciente... Cómo a lo que venga. No. Adonde voy es a que despertemos y seamos conscientes de que cualquier cosa que venga, dígase amigos, trabajo, pareja, hijos, más un largo etcétera, LLEGAN a nuestra vida con un mínimo nivel de participación nuestra. Aunque muchos nos veamos tentados en algún momento a pensar que todo eso es gracias a nosotros y a nuestras capacidades. ¡Ay, la soberbia!
Ahora hagan este otro ejercicio; sí, hoy amanecí con el traje de profesor. Jejeje.
Tomen cualquier de sus amigos y analicen esto: ¿Bajo cuáles condiciones o circunstancias yo me volví tan amigo de esta persona? ¿Cómo esa persona LLEGÓ a mi vida? ¿Por qué me importa tanto?
También pueden preguntarse: ¿Cómo yo LLEGUÉ a trabajar en esta empresa? ¿Cuántas cosas tuvieron que cumplirse para que yo ingresara aquí?
O más interesante aún, pregúntense: ¿Cómo carajos yo llegué a unirme a la persona con la cual comparto mi vida en este momento? ¿Por qué ella/él y no fulana/o? ¿Por qué entre tantos millones de hombres/mujeres terminé "eligiéndole" a él/ella, y no a alguien más?
Sí, son simples ejercicios mentales; no son para que nos saquemos el cerebro; pero entiendo que detrás de ellos están las respuestas que nos harán darnos cuenta de que muchas de las acciones que nos han traído hasta justo donde estamos fueron tomadas sin percatarnos de las inmensas puertas que se estaban abriendo cada vez que tomábamos este o aquel camino.
Sé consciente de que muchas veces el camino nos encuentra a nosotros.
Pero independientemente de si te pusieron en el camino o de si tú lo "elegiste"; más allá de eso, lo realmente importante es que te hagas consciente del camino que estás transitando. Vive despierto en el camino, y no importara el camino en el que te encuentres; ya que el camino será de bendición en la medida en que lo puedas transitar más despierto. Evita el control y despertarás de la ilusión.
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