El Poder de la Cruz de Cristo
No buscó like solo buscó la misericordia.
Grupo Trigales de Cristo con su estilo Rockteño
Sin derecho de autor
31/08/2022
La guía del Espíritu Santo
Rom 8:14 porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.
Un joven piloto acababa de pasar el punto de no retorno cuando el clima empeoró. La visibilidad se redujo a un asunto de metros al bajar la niebla a la tierra. Poner total confianza en los instrumentos de cabina era una nueva experiencia para él ya que la tinta todavía estaba fresca de su certificado que verificaba que estaba calificado para el vuelo por instrumentos.
El aterrizaje era lo que más le preocupaba. Su destino era un aeropuerto metropolitano concurrido con el cual él no estaba familiarizado. En pocos minutos estaría en contacto con la torre de control. Hasta entonces él estaba solo con sus pensamientos. Su instructor, prácticamente le había forzado a memorizar el libro de reglas. En ese entonces no le interesaba tanto pero ahora estaba agradecido.
Finalmente escuchó la voz del controlador de tráfico aéreo “le voy a poner en operación de espera” el controlador le dijo por radio. ¡Grandioso! Pensó el piloto. Sin embargo él sabía que su aterrizaje seguro estaba en las manos de esta persona. Tuvo que recurrir a sus instrucciones previas y entrenamiento, y confiar en la voz del controlador de tráfico aéreo al cual no podía ver. Consciente de que ese no era momento de orgullo, él le informó al controlador: “no se trata de un profesional experimentado aquí, le agradecería cualquier ayuda que me pueda dar”
“¡La tienes!” escuchó la respuesta.
Durante los siguientes 45 minutos, el controlador gentilmente guió al piloto a través de la niebla. Correcciones de curso y altitud venían periódicamente, el joven piloto se dio cuenta de que el controlador le estaba guiando alrededor de obstáculos y lejos de posibles colisiones. Con las palabras del libro de reglas firmemente en su mente, y con la gentil voz del controlador finalmente aterrizó sin problemas.
El Espíritu Santo nos guía a través del laberinto de la vida muy parecido a ese controlador de tráfico aéreo. El controlador asumía que el piloto comprendía las instrucciones del manual de vuelo. Su guía estaba basada en ello. Tal es el caso con el Espíritu Santo: Él nos puede guiar si tenemos el conocimiento de la Palabra de Dios y Su voluntad está establecida en nuestras mentes.
Por Neil Anderson
10/06/2022
Dones Espirituales
“Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, administrando fielmente la gracia de Dios en sus diversas formas. El que habla, hágalo como quien expresa las palabras mismas de Dios; el que presta algún servicio, hágalo como quien tiene el poder de Dios. Así Dios será en todo alabado por medio de Jesucristo, a quien sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.”
1 Pedro 4:10-11 NVI
Yo sé que el verdadero deseo de la mayoría de las personas que se interesan en el tema del Espíritu Santo es experimentarlo a Él y su poder fluyendo en las vidas de cada uno. Y si ese es tu caso, sírvele e involúcrate en cosas que solo podrían realizarse con su poder, por que Dios promete dar su Espíritu Santo al creyente en esos casos. El Señor está comprometido a llenarnos con Su Espíritu para que realicemos su voluntad.
Nosotros podemos servir al Señor de manera individual. Pero también es muy importante entender que Dios nos ha colocado en un cuerpo, en una iglesia, pues también quiere que le sirvamos ahí y fluir a través de nosotros. Así que sirvamos juntos al Señor en su iglesia, sin ninguna duda experimentaremos el poder de su Espíritu Santo.
A esta expresión de la unción en los creyentes mediante el servicio en su iglesia, la Biblia la llama “Dones Espirituales”.
El apóstol Pedro nos da un bosquejo general sobre el tema en su primera carta universal. Dice que los dones espirituales son un regalo de Dios; que no se puede obtener de ninguna otra forma; que cada uno de los creyentes ha recibido al menos un don espiritual; que esos dones son para servir a los demás; que debemos ser diligentes en ejercitarlos; y que son exclusivamente para que Dios sea glorificado.
El apóstol divide en dos grandes grupos a estos dones: los que tienen que ver con hablar y los que tienen que ver con servir. Los que tienen que ver con hablar deben pronunciar las palabras que Dios mismo da por medio de su Espíritu, es decir, las palabras de la Biblia y las que estén de acuerdo a ella. Los dones que tienen que ver con el servicio deben realizarse con la fuerza y el poder del Espíritu Santo.
Es muy importante aclarar que estos dones espirituales no se refieren a los talentos naturales que ya posees. No. Se refiere a aquellas actividades que naturalmente tú no podrías hacer, a menos que el Espíritu de Dios las hiciera en ti.
Finalmente, si tú no sabes cuál es el don espiritual que has recibido, empieza a servir. Sirviendo, Dios te colocará naturalmente en el área de la iglesia donde más se necesita el don espiritual que se te ha otorgado. Tal y como lo dijo Pablo a los hermanos de Corinto (1Cor. 12:18).
08/06/2022
Qué es ser lleno del Espíritu Santo?
“No se emborrachen con vino, que lleva al desenfreno. Al contrario, sean llenos del Espíritu.”
Efesios 5:18 NVI
La gente, comúnmente piensa que la llenura del Espíritu Santo se expresa en “grandes” manifestaciones o en “grandes” milagros, como posiblemente sería hablar en lenguas, sanar enfermos, expulsar demonios, pronosticar eventos futuros y cosas semejantes. Pero lo cierto es que la llenura del Espíritu Santo no solo se manifiesta de esa forma, sino que también lo hace, principalmente, de maneras menos espectaculares: al compartir el evangelio a un desconocido, cuando te conmueve hasta las lagrimas una alabanza o cuando te alejas de alguna tentación, por poner algunos ejemplos.
En Efesios 5:18, Pablo enseña esta verdad cuando dice que para vivir una vida cristiana necesitamos ser llenos del Espíritu Santo. En esa porción de su epístola, Pablo describe cómo debe conducirse el creyente en su vida cotidiana. Pero antes de pedir esa conducta en los hermanos, emite una instrucción primordial: llenarse del Espíritu Santo. Dando a entender así que, para poder vivir de esa manera, es necesario ser llenos del Espíritu Santo.
Entre las cosas que menciona Pablo no hay tareas espectaculares, incluso son bastante cotidianas; andar en paz y humildad, vivir alabando, amar a las esposas, sujetarse a los maridos, trabajar con esfuerzo, honrar a los padres y cosas semejantes. Y aunque estas tareas parecen cotidianas, el apóstol sabe que son imposibles de realizar sin la llenura del Espíritu de Dios. Por eso da la instrucción inicial, que sean llenos del Espíritu Santo. Y dicho sea de paso, en ningún otro lado de la Biblia leemos tan claramente esa instrucción como en este pasaje.
Creer que solamente las manifestaciones espectaculares del Espíritu son las que demuestran que alguien está lleno de Él, pudiera suponer que para Dios hay niveles de dificultad. Comúnmente se piensa que una manifestación espectacular requiere más poder que algo “sencillo”, pero lo cierto es que para Dios requiere exactamente el mismo esfuerzo, ninguno. También se puede creer que las cosas “sencillas” las podemos hacer con nuestras propias fuerzas y que para ello no necesitamos de su Espíritu; o si acaso, con un poco es suficiente. Pero evidentemente eso es un gran error.
Debemos entender que, en cualquier cosa que el Señor nos ponga por delante para que realicemos, necesitamos hacerlo con su poder y que Él lo haga en nosotros. No importa si es una cosa pequeña o grande. Y también debemos dejar de pensar que para Dios hay cosas pequeñas, pues todo lo que hagamos para Él y en Su nombre siempre es grande.
Hay tres áreas generales en las que se mueve el Espíritu de Dios: una es glorificar a Cristo; otra en el amor; y también en la Santidad. Dentro de la tarea de glorificar a Cristo encontramos el evangelismo, la adoración, la dependencia de la gracia, etc. Dentro del área del amor encontramos todos aquellos sacrificios que hacemos hacia las personas en el nombre de Cristo. Y dentro del área de la santidad encontramos el arrepentimiento, la confesión de pecados y la resistencia ante la tentación, etc. Para todo esto necesitamos la llenura de Su Espíritu.
Desear cualquier cosa piadosa, y para Cristo, es un resultado de nuestra nueva naturaleza. Pero el realizarlo solo es posible por medio de la llenura del Espíritu Santo en el creyente.
Para confesar un pecado a la persona que se ha traicionado es necesario el poder del Espíritu Santo. Para predicarle a un desconocido se necesita ser lleno del Espíritu de Dios. Para desprenderse del dinero y dárselo a alguien en necesidad, por amor a Cristo, se necesita el poder que viene de lo alto. Así que, si tú has hecho algo para Cristo que nunca hubieras imaginado poder hacer, has sido lleno de Su Espíritu Santo; aunque no necesariamente hayas expulsado un demonio, obrado una sanidad o algo por el estilo. Lo cierto es que, seguramente, si haz nacido de nuevo has experimentado la llenura de su Espíritu aunque probablemente ni te hayas dado cuenta.
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