CBMC Puerto Rico
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Maná del Lunes
*EL VALOR DE LA CAPACITACIÓN Y EL APRENDIZAJE CONTINUOS*
por Rick Boxx.
Cuando era un joven profesional, tuve la bendición de trabajar para empresas que valoraban la capacitación. Ya fuera en una firma de contadores públicos o en un gran banco, se me permitió participar en diversas formas de formación relacionadas con las prácticas empresariales. Ese aprendizaje era valioso y necesario, pero en ocasiones también incluía modas de negocios: tendencias populares y pasajeras dentro de las profesiones que aportaban poco valor y pronto caían en el olvido. Algunas veces, esas ideas llamativas incluso iban en contra de la sabiduría de Dios.
¿Por qué era importante esto? Porque las ideas y filosofías que orientan las prácticas empresariales pueden cambiar con los tiempos y con la tecnología. Sin embargo, las verdades y principios que el Señor presenta en las Escrituras son atemporales y no están sujetos a los vientos del cambio. Esto es especialmente cierto en cuanto a la ética, los valores y nuestras relaciones con los demás, así como con Dios.
En el Antiguo Testamento, Dios enseña por medio del profeta Oseas: _«Que los sabios entiendan estas cosas; que los que tienen discernimiento escuchen con atención; los caminos del Señor son rectos y verdaderos, y los justos viven al andar en ellos; pero en esos mismos caminos, los pecadores tropiezan y caen»_ Oseas 14:9 (NTV).
El conocimiento y la experiencia son beneficiosos, pero no son lo mismo que la sabiduría. En el Nuevo Testamento se nos instruye: _«Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada»_ Santiago 1:5 (RVR1960). La «sabiduría» del mercado puede cambiar de un día para otro, pero la sabiduría eterna de Dios es inmutable y siempre confiable.
Lo mismo ocurre con la educación. A lo largo de mi carrera, he creído que la educación era importante para mi desarrollo profesional. Obtuve estudios avanzados, incluyendo mi inscripción en una escuela de posgrado especializada en banca, para desempeñar mejor mi trabajo y demostrar a los ejecutivos a quienes reportaba cuán comprometido estaba con mis responsabilidades.
Después de convertirme en seguidor de Jesucristo, busqué crecer en mi fe de la misma manera, leyendo y estudiando continuamente para ampliar mi conocimiento bíblico. Pero pronto comprendí que simplemente intentar ser más inteligente tiene sus límites. Como escribió el apóstol Santiago: _«y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado»_ Santiago 4:17 (RVR1960).
Aprender la Palabra de Dios es importante, pero no podemos detenernos en adquirir conocimiento. No se trata simplemente de acumular información. Servimos mejor a Dios cuando actuamos conforme a lo que sabemos, poniéndolo en práctica; y eso incluye esforzarnos por vivir nuestra fe cada día mientras cumplimos con nuestras responsabilidades laborales.
Tenemos la seguridad de que: _«Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra»_ 2 Timoteo 3:16-17 (RVR1960). Conocer y aplicar las verdades de las Escrituras fortalece nuestra capacidad para hacer bien nuestro trabajo y hacerlo de la manera correcta.
La capacitación práctica y la formación profesional, cualquiera que sea nuestra ocupación, pueden ser muy valiosas. Sin embargo, ser entrenados en los caminos del Señor —tal como Él los ha revelado en las Escrituras— enriquecerá nuestra carrera profesional en una medida mucho mayor. Como nos dice Efesios 2:10: _«Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas»_ (RVR1960).
*Preguntas para reflexión y discusión*
1. ¿Cuándo fue la última vez que participó en un programa de capacitación relacionado con su trabajo? ¿Qué beneficios obtuvo de esa experiencia, si es que los hubo?
2. ¿Puede pensar en alguna capacitación o aprendizaje que parecía útil en su momento, pero que con el paso del tiempo dejó de ser beneficioso? ¿Significa eso que el tiempo invertido en capacitarse o estudiar fue desperdiciado? ¿Por qué sí o por qué no?
3. Si alguien le pidiera un ejemplo de cómo «los caminos del Señor» se aplican al lugar de trabajo, ¿qué respondería?
4. Pasajes como 2 Timoteo 3:16-17 y Efesios 2:10 afirman que las enseñanzas de la Biblia tienen el propósito de equiparnos para realizar buenas obras. ¿Cree usted esto? Explique su respuesta.
*NOTA:*
Si tiene una Biblia y desea leer más, considere los siguientes pasajes: Proverbios 22:29; Efesios 6:5-9; Colosenses 3:17, 23-24, 4:5-6; 1 Pedro 3:15-17.
*Desafío para esta semana*
Dedique algún tiempo esta semana a considerar maneras en las que podría mejorar sus habilidades y capacidades laborales. ¿Existe alguna capacitación adicional que pudiera serle útil?
De manera similar, considere cómo podría crecer en su comprensión de cómo aplicar las verdades y principios de la Biblia a la forma en que realiza su trabajo e interactúa con sus colegas, supervisores y clientes. Converse sobre esto con un amigo que comparta sus convicciones o con un grupo pequeño, quizás su equipo de CBMC.
MANÁ del Lunes, OPERANDO COMO INSTRUMENTOS ESCOGIDOS*
Chris C. Simpson.
El mundo laboral expone rápidamente el peso. Un trato se viene abajo. Un líder de confianza se marcha. Los números bajan. La junta directiva quiere respuestas ahora. Tu equipo te observa, tratando de leer tu rostro. En casa, la presión no disminuye. Las decisiones esperan. Las conversaciones permanecen pendientes. Y en medio de todo eso, un pensamiento se filtra y no se va: Esto es demasiado para mí.
Ese momento te dice algo. No solo sobre la situación, sino sobre lo que crees. Asumimos que el peso es demasiado grande y que nosotros somos demasiado débiles. Ese es el reflejo natural. Pero ¿y si eso no fuera cierto? ¿Y si el peso no estuviera mal colocado? ¿Y si hubiera sido medido?
La Escritura sigue confrontando nuestro instinto de huir de la presión. Noé llevó la carga de la obediencia cuando nadie más entendía. José soportó traición y demora antes de entrar en el liderazgo. Moisés se presentó ante Faraón con tartamudez y una vara. Daniel se mantuvo firme en un sistema hostil que quería moldearlo a su manera. Estos no fueron hombres que evitaron el peso. Fueron hombres formados por Dios.
Pablo quizá sea el ejemplo más claro. Antes perseguidor, ahora predicador. Cuando el Señor lo llamó, no habló de manera vaga. Dijo: _«Instrumento escogido me es éste»_ Hechos 9:15 (RVR1960).
No fue algo al azar. No fue accidental. Escogido. Un instrumento no se elige porque sea conveniente. Se elige porque encaja.
La mente de Pablo, su preparación, su resistencia, incluso su pasado, todo fue forjado en algo que Dios podía usar. La asignación era pesada, pero no descuidada. El instrumento coincidía con la misión.
Así es como Dios obra. Los instrumentos escogidos cargan lo que el momento requiere. A veces eso se ve como claridad cuando todos los demás están ansiosos. A veces es calma cuando la presión aumenta. A veces es compasión cuando las personas están agotadas. A veces es firmeza cuando rendirse empieza a parecer razonable. El peso revela lo que ha sido construido en ti.
Pablo conocía la presión. No en teoría. En realidad. Él escribió: _«Que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados»_ 2 Corintios 4:8 (RVR1960).
Eso es formación. La tensión era real, pero no lo dominaba. El peso no lo quebró porque Dios ya lo había estado formando para soportarlo. Lo mismo es cierto para ti.
Las lecciones que aprendiste por las malas, las disciplinas formadas cuando nadie estaba mirando, incluso las heridas que nunca habrías elegido; nada de eso se desperdicia. Dios no construye instrumentos a ciegas. Él sabe exactamente lo que será necesario, y prepara en consecuencia.
Así que, si sientes el peso, no asumas rápidamente que algo está mal. Puede ser que algo te haya sido confiado. Antes de pedir que la carga se quite, pide la fuerza para llevarla bien. Pide sabiduría. Pide resistencia. Pide claridad en medio de la
presión. Dios no llama y luego se aleja. Él capacita. Él sostiene. Él termina lo que comienza.
El peso puede ser real. Pero no es aleatorio. El mismo Dios que puso este momento delante de ti es el que te preparó para permanecer en él. No estás cargando algo arbitrario. Estás cargando algo asignado. Y a veces, la diferencia entre quebrarse y liderar es simplemente creer que lo que Dios puso sobre tus hombros no fue un error. Es un llamado.
*Preguntas de reflexión y discusión*
1. ¿Dónde estás sintiendo el mayor peso en este momento, en tu trabajo o en tu vida personal, y cómo podría Dios estar usando esta temporada para formarte como un instrumento escogido en lugar de simplemente probar tus límites?
2. ¿De qué maneras te sientes tentado a ver tus presiones actuales como obstáculos en lugar de asignaciones del Señor, y cómo cambiaría tu perspectiva si creyeras que ese peso te fue confiado?
3. Mirando hacia atrás en tu vida, ¿qué experiencias, disciplinas o incluso temporadas dolorosas ha usado Dios para prepararte para las responsabilidades que llevas hoy?
4. Pablo soportó profundas dificultades como instrumento escogido de Dios (Hechos 9:15; 2 Corintios 4:8). ¿Cómo se vería esta semana depender de la gracia fortalecedora de Dios en lugar de intentar llevar el peso solo con tus propias fuerzas?
NOTA: Si tienes una Biblia y deseas leer más, considera los siguientes pasajes: Hechos 9:15; Romanos 5:3-5; 2 Corintios 4:7–10; Filipenses 4:13; 1 Pedro 4:10–11.
*Desafío para esta semana*
Identifica en estos días un área donde el peso se sienta más fuerte y preséntala honestamente delante del Señor. En lugar de pedir primero que la carga sea quitada, pídele que te fortalezca para llevarla fielmente.
Comparte esa carga con tu equipo o con un compañero de discipulado de confianza e invítalo a apoyarte en oración y consejo. Luego entra en esa responsabilidad con firmeza, confiando en que si Dios te la confió, también te ha equipado para ella.
16/05/2026
Mis queridos hermanos, les paso una de las dos entrevistas que dio Chris Simpson en Radio Esperanza, en el valle de Texas, estación que pone al aire el Maná del Lunes (Maná de cada día ahí, porque lo ponen a diario) y Visión 20/20.
Vale mucho la pena escucharla.
Entrevista a Chris Simpson, presidente del CBMC Internacional, por Gerardo Lorenzo, Radio Esperanza El CBMC inició en 1930, ¿cuál es su impacto global en los empresarios y profesionales cristianos?
08/05/2026
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