El Rey del Cosmos
Vamos a pasarlo bien un ratito cada día.
03/10/2022
Tenía unos 14 años. No más. Hasta entonces solo había leído Mortadelos, Tintín, libros de Guillermo el Terrible y de Los Cinco. De pronto, me llamó la atención este libro, que estaba olvidado en la extensa biblioteca de mi abuelo. Lo ojeé y empecé a sudar. ¿Se podía escribir así? ¿Por qué nadie me lo había dicho? Aquel libro era como recibir un tiro en el estómago. Leía y tragaba saliva. El libro, quizás por su tema, con un hijo que no quería a su madre, me atrapó. Yo no quería a mi familia (a mi madre sí que la quise muchísimo). Pero al resto los odiaba y despreciaba. Yo era el protagonista de ese libro. Yo era un extraño en mi familia. No entendía como podían comportarse así. Algo estaba mal en ellos, no en mí. Cuando lo terminé fui a la enciclopedia (por aquel entonces no existía Google) y busqué el nombre del autor: Albert Camus. Al encontrarlo me sentí aliviado. Aquel escritor merecía fama e inmortalidad. La vida era justa, por lo menos en eso. Tras ese libro dejé de lado la literatura juvenil y me lancé a descubrir a GGM, Borges, Baudelaire, Toole, Miller, Fante, Bukowski, Hesse, Shakespeare, Nietzsche… lástima que solo se puedan descubrir una vez. Esos años de lecturas y descubrimientos no volverán jamás. Cuando comienzas a leer y tienes ante ti una lista de clásicos es como poder entrar cada día en los mejores restaurantes. Los clásicos se terminaron y los libros actuales eran malos en su mayoría. Costaba dar con uno que me hiciera tragar saliva. Creo que por eso me hice escritor: para escribir libros que amaría leer.
26/08/2022
Mientras tanto, en Praga…
(mil gracias por la foto Miguel)
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