Let's think
Estudio sincero de la Palabra de Dios. Dejemos que el Espiritu Santo tome control de nuestras mentes. Apliquemos la Palabra de Dios en nuestras vidas.
06/05/2026
Let’s Think: “Permanezcamos en el arca de Cristo”
5 de junio de 2026
Versículo enfocado
“Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron, como le había mandado Dios; y Jehová le cerró la puerta.”
(Génesis 7:16, RVR60)
Reflexión
Pensemos por un momento en esta frase: “Jehová le cerró la puerta.”
No fue Noé quien finalmente aseguró el arca. No fue su fuerza. No fue su previsión. No fue su capacidad. Fue Dios mismo quien lo encerró dentro del lugar de salvación. Y eso nos lleva a una pregunta importante:
¿qué significa para nosotros estar guardados dentro del arca que Dios mismo ha provisto?
La escena es profundamente solemne. Afuera quedaba un mundo entregado a la maldad y acercándose al juicio. Adentro estaba el refugio preparado por Dios. Y la misma mano que anunció el juicio fue la mano que aseguró a Noé dentro del arca. Esa combinación es gloriosa: el Dios santo que juzga también es el Dios misericordioso que provee salvación.
Pensemos en esto con calma:
Noé no fue salvado por estar simplemente cerca del arca.
No fue salvado por admirarla.
No fue salvado por hablar de ella.
Fue salvado por estar dentro de ella.
Y allí vemos una imagen muy clara del evangelio. Cristo es el arca segura para el alma. No basta conocer cosas acerca de Él. No basta hablar de Él. No basta tener lenguaje cristiano, costumbre religiosa o familiaridad con el mundo de la fe. La pregunta decisiva es otra:
¿estamos realmente refugiados en Cristo?
Porque estar en Cristo significa mucho más que simpatizar con la verdad. Significa haber sido unido a Él por la gracia de Dios. Significa haber entrado por arrepentimiento y fe viva. Significa que ya no estamos expuestos al juicio como quienes permanecen fuera del refugio, sino guardados bajo la provisión misericordiosa de Dios.
Pensemos también en esto:
Noé no solo fue cerrado fuera del mundo; fue cerrado con Dios.
La invitación fue: “Entra tú en el arca.”
No era un encierro vacío. No era simplemente un escondite oscuro. Era un refugio donde el mismo Dios acompañaba a los suyos.
Eso es exactamente lo que ocurre con el creyente. En Cristo no solo somos salvados de la condenación; somos llevados a la comunión con Dios. El Padre nos guarda. El Hijo nos cubre. El Espíritu Santo nos sostiene. No hemos sido puestos en un refugio impersonal, sino en una unión viva con el Salvador.
Entonces vale la pena pensar:
¿qué implica vivir dentro del arca de Cristo?
Implica que ya no pertenecemos al sistema de este mundo.
No podemos vivir con el corazón jugando en la Feria de la Vanidad como si el pecado fuera inofensivo y la santidad opcional.
Si Dios nos ha puesto en Cristo, entonces nuestra vida debe empezar a reflejar que somos de Cristo.
Nuestros deseos.
Nuestras prioridades.
Nuestros afectos.
Nuestra manera de caminar.
Todo debe mostrar que ya no estamos afuera.
Y aquí hay otro consuelo hermoso. Dentro del arca había seguridad. Afuera, juicio. Dentro, descanso. Afuera, destrucción. Y las mismas aguas que juzgaron al mundo levantaron el arca hacia arriba. Así también, muchas de las aflicciones que parecen amenazar al creyente no pueden destruirlo cuando está en Cristo. Dios puede usar esas aguas para purificar su fe, levantar su alma y acercarlo más a Él.
Pensemos en esto con reverencia:
las pruebas no hunden al creyente que está en Cristo.
Pueden sacudirlo.
Pueden hacerlo llorar.
Pueden parecer profundas.
Pero no pueden separarlo del refugio seguro donde Dios lo ha puesto.
Y todavía hay otra verdad preciosa:
Noé fue cerrado para permanecer allí.
La puerta que Dios cerró para guardar a los suyos no podía ser abierta por la furia del juicio.
Eso también nos habla de la seguridad del creyente en Cristo.
Los que verdaderamente están en Él están guardados por la fidelidad de Dios.
El enemigo no puede arrancarlos de la mano del Salvador.
La malicia del in****no no puede abrir lo que Dios cerró para salvación.
Pero esta imagen también trae una advertencia solemne. Llegó un momento en que la puerta fue cerrada. Y una vez cerrada por Dios, nadie pudo abrirla. Del mismo modo, el evangelio hoy llama, invita y ofrece refugio en Cristo, pero no debemos presumir del mañana. No debemos contentarnos con estar cerca de las cosas de Dios sin haber entrado realmente en Cristo.
Por eso, pensemos con seriedad:
no basta admirar el arca.
No basta estudiar el arca.
No basta emocionarse con el arca.
Hay que entrar.
Pensemos también en esto
Muchos leen la historia de Noé y solo ven juicio. Pero la Biblia también nos enseña a verla como una historia de misericordia. Dios no solo advirtió del peligro; también proveyó un refugio. Y eso apunta directamente al corazón del evangelio.
Dios no ignora el pecado. El juicio es real. Pero tampoco deja al pecador sin camino de salvación. En Cristo, la justicia y la misericordia se encuentran. La cruz nos dice que el pecado es serio. La resurrección nos dice que el refugio es seguro. La gran pregunta no es si necesitamos salvación, sino si hemos entrado por fe en el único refugio que Dios ha provisto.
Pregunta para pensar
¿Estás verdaderamente refugiado en Cristo, o solo cerca de las cosas de Cristo?
Cita pastoral
“No basta conocer el arca; hay que entrar en ella. No basta hablar de Cristo; hay que refugiarse en Él.”
— Pastor Julio Jiménez
Oración
Señor, gracias porque en Cristo has provisto un arca segura para mi alma. Perdóname por las veces que he tratado el pecado con ligereza o he vivido demasiado cerca del mundo. Hoy me refugio nuevamente en Jesús. Guárdame dentro de tu misericordia, sostenme por tu gracia y ayúdame a permanecer en comunión contigo. Que mi vida muestre que pertenezco a Cristo y que mi esperanza está segura en Él. En el nombre de Jesús, amén.
Fuente tomada de Devocionales Matinales de Charles Spurgeon.
Click here to claim your Sponsored Listing.
Category
Telephone
Website
Address
Edmonds, WA
98026