Frekuencia Alterna
Somos una estación de radio digital contemporánea que abarca música, deportes, y entretenimiento.
06/24/2026
06/19/2026
Ayer por la mañana, mientras me tomaba un café en silencio, mi hijo vio esta vieja camiseta sobre la mesa y me preguntó:
—“Pa, ¿por qué la guardas si ya está tan gastada?”
Me miré las manos —ásperas de los años y el trabajo—, luego miré la pantalla apagada de mi celular, y le dije la verdad:
—“Porque a los que usaban esta tela sí les dolía perder, hijo. Y a mí ya no me emociona ver a los de hoy cobrar.”
Abrí YouTube. Busqué: México Francia 98.
De inmediato, la pantalla se llenó con imágenes de camisetas holgadas, sudor real y tipos a los que literalmente les hervía la sangre.
Ahí estaba Campos, imponiendo su ley desde la portería.
Claudio Suárez, mandando en la defensa con pura jerarquía de barrio.
Cuauhtémoc, con un descaro que no se aprende en ninguna academia.
Y "El Matador" Hernández, con el pelo alborotado, corriendo cada balón como si le debiera la vida entera al país.
Perdían contra Corea, y le daban la vuelta con pura rabia.
Les expulsaban a uno contra Bélgica, y sacaban el empate con el alma rota.
Esa generación no tenía peinados de diseño, no usaban cremas faciales en el medio tiempo, ni les importaba su perfil de Instagram.
Entraban a la cancha a morirse en la raya.
Y de pronto, viendo a mi hijo embobado frente al televisor, entendí que esa nostalgia que sentimos no es solo por el futbol.
Es por lo que nos pasó a todos.
Hoy estamos rodeados de "jugadores modernos" en la vida diaria.
Gente que quiere el éxito de campeonato, pero se ofende si le exigen sudar la camiseta en el trabajo.
Queremos el puesto de gerente, el negocio propio o la casa grande, rápido y sin raspones.
Y al primer tropiezo —a nuestro primer gol en contra— bajamos los brazos, nos deprimimos y le echamos la culpa al sistema, al jefe o a la mala suerte.
Hemos cambiado el hambre de gloria... por la urgencia de aparentar.
Aquella Selección del 98 no nos dio la copa del mundo. Tampoco llegó al famoso quinto partido.
Pero nos dio algo mucho más caro: nos representaba.
Nos recordaba de qué estamos hechos cuando las cosas se ponen feas y no hay nadie para salvarnos.
El respeto no se exige en redes sociales ni se compra con ropa de marca. El respeto se gana partiendo el alma cuando el marcador de la vida está en tu contra.
Ojalá volvamos a recuperar esa garra. Porque el talento te puede conseguir seguidores... pero solo el carácter te hace inolvidable.
Créditos: Finanzas Personales México y Más
Click here to claim your Sponsored Listing.
Category
Telephone
Website
Address
1427 N 3rd Street Suite 200
Phoenix, AZ
85003